Tuesday, October 31, 2006

la década infame.

el gel de colores con textura de plasticola.

la máscara para pestañas, también de colores.

medio crayón gastado en cada párpado, tres aros colgando de cada oreja (en un solo agujerito, claro!).

la remerota escote bote color salmón, una docena de pulseritas pelo de elefante en una muñeca, dos relojes en la otra, la mini nevada, los zoquetes con pompón y las adidas con tiritas verde agua.

las hombreras acomodadas debajo de los breteles del corpiño que todavía cuesta usar, el cinturón-faja ancho como la mano abierta.

y el cassette de duran duran atronando en los auriculares del walkman comprado en puerto stroessner.

para los que no los vivieron, no saben lo afortunados que son... así fueron los 80s, como un rayo multicolor y enceguecedor, como un chan! de synth strings à la van halen, como morir ahogado por los metros de tul del vestido de novia fake de madonna en like a virgin, como intoxicarse con el contenido del frasco extra-large de poison o fahrenheit que se rompió en tu vagón de subte un lunes a las 7 de la tarde.

me pregunto cómo pretenden que los thirtysomething no estemos traumados. hay que bancarse semejante esfuerzo de producción a los 12 años....




***



ambigüedad
. así definieron algunos a la década. la voz de ultratumba de boy george, contrastando con su aspecto de niña; annie lennox cantando sweet dreams y usando patillas artificiales; el aspecto de chicos limpitos y buenos del brat pack que estelarizaba todas las pelis de john hughes, contrastando con sus festicholas harto conocidas y harto regadas por sustancias bastante ilegales; mijail barishnikov criticando la propaganda soviética en white nights (con say you, say me de soundtrack), mientras sly stallone defendía la "libertad" bajando helicópteros a flechazos en rambo (con he ain't heavy, he's my brother de soundtrack).

bueno, a mí me pasa lo mismo. mucha ambiguedad, mucha ambivalencia. a veces la recuerdo con una sonrisa, otras veces desearía ser como el protagonista de memento y borrar toda memoria de esa década infame. a veces pienso que la padecí. aunque en ese momento, y en la volteada, no creo haberme dado tanta cuenta.

pero la música, por dios santo.... la música.¬¬

el exceso de compresores, el exceso de sintetizadores, el exceso de cuantización, el exceso de maquillaje inútil.... no sólo en las caras. bueno, eso me desespera. ustedes saben que no me cae muy bien el exceso de artificios. y los 80s fueron los que declararon el estado del arte en ese aspecto.

pero, si pudiéramos, por un momento, hacer un recorte.... ignorar los excesos, limpiar un poco la mousse extra que manchó los azulejos del baño del boliche por haber agitado demasiado el frasco de aerosol... bueno, tal vez haya alguna cosa buena. qué sé yo, todavía me emociona tocar the seventh stranger en el piano.

así que, bueh, tipo náh. aquí va un intento. una versión definitivamente no ochentosa de boys don't cry, de the cure. y, nuevamente, el amigo domer en las cuerdas guitarrísticas. (clickée en el título y escuche, amiguete.)








esta canción me hace acordar tanto a las fiestas del la salle..... demonios. :/

4 comments:

.::Terrenal::. said...

Me gusto este blog! voy a pasar mas seguido! Nos vemos.
.::Dejala.Correr::.

Cyn said...

a mi hay cosas q me re gustaron... obviamente otras no!!!!!

hecki said...

chau...! se enojó la patrona!
Pero estoy más que de acuerdo con vos.
Sin embargo recuerdo que yo me enojaba más en el momento.
Fijate. Cuando surgió el punk me dije, estos pibes están locos, nos quieren matar a todos! (yo ya estaba con el jazz). Y cuando me tocó sufrir bajo posteriores nuevas olas pensé, estos sex pistols están buenísimos!
Década fulera y superflua, tenés razón. También fué a partir de los 80 que una cantante debía tener además un cuerpazo.
En los 70 nos alcanzaba con un vozarrón, y si tenía lindo cuerpo no nos enterábamos porque la túnica la tapaba toda.
Ay! me dechabé. Está bien...pero los de 50 y pico ya somos "parte del mar" no?
Y qué hay de los 90?
Buen blog Marian!

Fender San said...

Bueno! Es mi tema (y Lullaby) preferido de The Cure, de una larga lista de temas geniales.