
así es. lo había nombrado en el otro post, hace un par de semanas. se lo debía.
ya todos sabemos cómo viene la cosa con say no more, desde hace algunos años. o algunos lustros. no me atrevo a decir algunas décadas, pero casi casi. los discos imposibles, los novenos pisos, los aerosoles, las monitoreadas al reverendo manson, las agresiones a periodistas, plomos, músicos e hijo...
...y, finalmente, lo más recurrente: los shows.
a charly lo vi en vivo sólo una vez en mi vida. bah, dos; pero una de ellas fue un show bastante comprimido, del que casi no tengo memoria. sólo lo recuerdo tocando los dinosaurios a toda velocidad, duríiiiiisimo, al principio del festival de amnesty. ni siquiera había anochecido; charly era de los primeros en la lista de artistas. (amnesty, mein gott.... ese show merece un post aparte. va para mi to do list.)
pero la vez que sí recuerdo fue en el teatro atlas de gesell. charly presentaba parte de la religión. pienso en la banda que tenía en ese momento y se me caen las medias: samalea en la batería, el negro garcía lópez en la guitarra, fabi cantilo en los coros.... y yo ahi, recontra adelante, sin tener la más mínima idea de lo que iba a presenciar.
en ese entonces, mi conocimiento del rock nacional era casi nulo. de hecho, terminé yendo a ese show porque me llevó vani, una amiga que justamente en ese verano me sentó en el jardín de su casa geselina para que escuchara ese disco, mientras hablábamos de astrología y tomábamos mate amargo. andaríamos más o menos por los trece años, éramos compañeras de teatro. yo era una niñita brit-pop de colegio religioso, ella iba al roca y usaba jeans con topper. para mí, era el relax total.
en esas tardes de viento en las que no podíamos ir a la playa escuché por primera vez adela en el carrousell. como dicen los ingleses, me hizo levantar las cejas. y cómo. en ese momento no entendí muy bien por qué; parte de la religión está plagado de temas increíbles. pero bueno, ese fue el que me partió al medio. todavía ni soñaba con tocar el piano, y la batería de complejos adolescentes me permitía cantar muy de vez en cuando... pero hubo algo de la estructura del tema que me conmovió.
fundiendo a negro y volviendo bastantes años después, este tema también fue uno de los que elegimos con martín -un amigo pianista que ahora la anda descollando en europa-, cuando tuvimos que planificar un show con piano a cuatro manos y dos voces, hace un año y medio. y ahi fue cuando volvió todo.
desde entonces adela había estado olvidada, porque casi no había vuelto a escuchar el tema desde aquellas épocas en gesell. y cuando nos pusimos a orejearla, y cuando la chapuceamos al piano por primera vez, y finalmente, cuando la tocamos, entendí por qué me había conmovido tanto en aquel entonces.
a diferencia de lo que pasa con fito, a charly se le nota el conservatorio, la cosa clásica, la progresión maravillosamente calculada. a páez lo supongo mucho más intuitivo; en cambio me imagino que say no more podría explicarte por qué cada nota está exactamente donde está. una de las características de la música clásica es que cada obra es una estructura perfecta. todo está conectado, todo tiene su razón de ser. como dice el personaje de salieri en amadeus: "sacás una nota y el edificio se desploma..." y charly es así. clásico. absolutamente disciplinado en su locura.
y acá es donde me cae la ambivalencia como una bolsa de ladrillos en la cabeza. porque si sos un cantante de rock chabón que anda todo el día zarpado de paco y toca tres acordes ("tres tonos", jajaj) en la guitarra, bueno, qué sé yo, cambio de radio y listo, no voy a esperar a que te rescates. pero este tipo es musicalmente brillante, sin importar la falopa que se cargue... y en vez de ponerse un octavo de pila, "compone" canciones pedorrísimas sobre su zambullida a la pile del hotel desde un noveno piso. dice incoherencias, te pinta la cara con aerosol plateado, y un segundo y medio después, se sienta al piano y te toca los temas que más amás en el universo en versiones que son una belleza, y dos días después te deja colgado 5 horas en un show. basta de montaña rusa!!
como decía en el post anterior, qué necesidad hay? si con la música hay suficiente? ahh, estos tipos que me hacen perder la paciencia...... :X
por suerte los temas quedan, y adela sigue dando vueltas.
esta es, amigos, mi canción favorita de say no more.... adela en el carrousell. dudo que otro tema suyo lo supere. porque es hermoso, porque me hace acordar a vani y a martín, porque me hace acordar a gesell y al verano ventoso, porque para cantarlo tuve que hacer malabares, y para tocarlo ni te cuento.
y porque me hace desear que, debajo de todo ese teatro, charly siga teniendo cosas para decir.
ya todos sabemos cómo viene la cosa con say no more, desde hace algunos años. o algunos lustros. no me atrevo a decir algunas décadas, pero casi casi. los discos imposibles, los novenos pisos, los aerosoles, las monitoreadas al reverendo manson, las agresiones a periodistas, plomos, músicos e hijo...
...y, finalmente, lo más recurrente: los shows.
a charly lo vi en vivo sólo una vez en mi vida. bah, dos; pero una de ellas fue un show bastante comprimido, del que casi no tengo memoria. sólo lo recuerdo tocando los dinosaurios a toda velocidad, duríiiiiisimo, al principio del festival de amnesty. ni siquiera había anochecido; charly era de los primeros en la lista de artistas. (amnesty, mein gott.... ese show merece un post aparte. va para mi to do list.)
pero la vez que sí recuerdo fue en el teatro atlas de gesell. charly presentaba parte de la religión. pienso en la banda que tenía en ese momento y se me caen las medias: samalea en la batería, el negro garcía lópez en la guitarra, fabi cantilo en los coros.... y yo ahi, recontra adelante, sin tener la más mínima idea de lo que iba a presenciar.
en ese entonces, mi conocimiento del rock nacional era casi nulo. de hecho, terminé yendo a ese show porque me llevó vani, una amiga que justamente en ese verano me sentó en el jardín de su casa geselina para que escuchara ese disco, mientras hablábamos de astrología y tomábamos mate amargo. andaríamos más o menos por los trece años, éramos compañeras de teatro. yo era una niñita brit-pop de colegio religioso, ella iba al roca y usaba jeans con topper. para mí, era el relax total.
en esas tardes de viento en las que no podíamos ir a la playa escuché por primera vez adela en el carrousell. como dicen los ingleses, me hizo levantar las cejas. y cómo. en ese momento no entendí muy bien por qué; parte de la religión está plagado de temas increíbles. pero bueno, ese fue el que me partió al medio. todavía ni soñaba con tocar el piano, y la batería de complejos adolescentes me permitía cantar muy de vez en cuando... pero hubo algo de la estructura del tema que me conmovió.
fundiendo a negro y volviendo bastantes años después, este tema también fue uno de los que elegimos con martín -un amigo pianista que ahora la anda descollando en europa-, cuando tuvimos que planificar un show con piano a cuatro manos y dos voces, hace un año y medio. y ahi fue cuando volvió todo.
desde entonces adela había estado olvidada, porque casi no había vuelto a escuchar el tema desde aquellas épocas en gesell. y cuando nos pusimos a orejearla, y cuando la chapuceamos al piano por primera vez, y finalmente, cuando la tocamos, entendí por qué me había conmovido tanto en aquel entonces.
a diferencia de lo que pasa con fito, a charly se le nota el conservatorio, la cosa clásica, la progresión maravillosamente calculada. a páez lo supongo mucho más intuitivo; en cambio me imagino que say no more podría explicarte por qué cada nota está exactamente donde está. una de las características de la música clásica es que cada obra es una estructura perfecta. todo está conectado, todo tiene su razón de ser. como dice el personaje de salieri en amadeus: "sacás una nota y el edificio se desploma..." y charly es así. clásico. absolutamente disciplinado en su locura.
y acá es donde me cae la ambivalencia como una bolsa de ladrillos en la cabeza. porque si sos un cantante de rock chabón que anda todo el día zarpado de paco y toca tres acordes ("tres tonos", jajaj) en la guitarra, bueno, qué sé yo, cambio de radio y listo, no voy a esperar a que te rescates. pero este tipo es musicalmente brillante, sin importar la falopa que se cargue... y en vez de ponerse un octavo de pila, "compone" canciones pedorrísimas sobre su zambullida a la pile del hotel desde un noveno piso. dice incoherencias, te pinta la cara con aerosol plateado, y un segundo y medio después, se sienta al piano y te toca los temas que más amás en el universo en versiones que son una belleza, y dos días después te deja colgado 5 horas en un show. basta de montaña rusa!!
como decía en el post anterior, qué necesidad hay? si con la música hay suficiente? ahh, estos tipos que me hacen perder la paciencia...... :X
por suerte los temas quedan, y adela sigue dando vueltas.
esta es, amigos, mi canción favorita de say no more.... adela en el carrousell. dudo que otro tema suyo lo supere. porque es hermoso, porque me hace acordar a vani y a martín, porque me hace acordar a gesell y al verano ventoso, porque para cantarlo tuve que hacer malabares, y para tocarlo ni te cuento.
y porque me hace desear que, debajo de todo ese teatro, charly siga teniendo cosas para decir.