hoy: miii? aryentinian?
sí, soy una traidora a la patria.
primero, no me gusta el asado. mirá que lo intenté, mil veces, pero no puedo pasar de un choripancito ocasional. y ni siquiera...
después, hay cosas de "la argentinidad" que me dan mucho pudor, por no decir vergüenza. todo ese marco teórico gigantesco incluido en el paradigma de la viveza criolla, el "cómo lo arreglamos?", la forma de manejar que me exaspera, las gesticulaciones grandilocuentes, el "este país no se arregla hasta que venga alguien que.." (...cumpla las funciones de padre totémico y nos saque la sensación de ser niñitos maltratados y abandonados), la búsqueda de la salvación a cualquier costo, la queja permanente simultánea a la actitud de ovejita que se deja llevar por la nariz a cualquier lado... y podría seguir y seguir, pero este blog no es para eso.
y, finalmente, la música. no es que no me guste, simplemente me cuesta un poco conectarme con ella. y eso me acompleja un poco mucho...
los primeros dos o tres años de mi vida me la pasé durmiendo en camas armadas con sillas en el medio de peñas improvisadas en las casas de los amigos salteños de mis viejos, y la primera tapa de un disco (de vinilo, claro) de la que tengo algún recuerdo es la de mujeres argentinas, de la negra sosa. pero en cuanto tuve voluntad de elegir la música que quería escuchar, el castellano fue cajoneado obscenamente. mientras mis compañeros de la primaria sacudían los pelos con tirá para arriba o pronta entrega o te hacen falta vitaminas, yo aprendía inglés (de verdad, no como me lo enseñaban en el colegio) escuchando a duran duran o a madonna. y cuando empecé a darme cuenta que cantar con gente que me escuchara estaba de lo más bueno, ni me fijé en buscar canciones en castellano. el inglés era más que obvio, y después de un tiempo se sumó el portugués. y hoy en día ya tengo la cara tan dura que a veces me pongo a cantar rammstein o die toten hosen sin entender casi nada de lo que digo...
con los años y las ganas de investigar y de no sentirme tan turista en mi país, le fui dando un poco más de bola a la música nacional. descubrí joyitas como kamikaze o parte de la religión o giros o canción animal, y me di cuenta que lo que me había pasado era que no había encontrado antes la música adecuada. me metí mucho más a ver qué onda con say no more (por una cuestión muy pianística) y spinetta (porque su voz tiene una altura genial para una chica) y me saqué el sombrero mil veces, entre lágrimas de admiración; canté a gritos y me morí de risa en pogos de catupecu y de los kuryaki, tuve la suerte de ver a los natas cuando recién empezaban (los vi en la negra, en el sucucho que estaba al costado de las pistas..... qué lugar, nene, qué lugarrrr), y a babasónicos cuando presentaban trance zomba; siendo preadolescente vi el primer show que dio martín carrizo en su vida (éramos amigos de la playa, jej) y de bastante más grande babeé como una idiota mientras compartía una pizza con antonio birabent (que era amigo del ex de una amiga)... pero, de cantar, ni hablar. definitivamente no me siento cómoda cantando en castellano. de hecho, las veces que pensé en componer, las cosas salían irremediablemente en inglés. meh. ¬¬
pero como todo tiene un final, todo termina (o all things must pass, lo que mejor me suene en el momento), y este blog sirve, antes que nada, para experimentar, decidí que el estigma de turista me lo iba a sacar a golpes de piano y voz. y aranqué con un temita bastante nuevo, que me encantó desde el minuto cero. está bien, debo admitir que lo primero que me pasó por la cabeza cuando lo escuché fue: "qué tema taaaaan mc cartney...!", y creo que eso fue lo que me enganchó. pero bueh, al final eso es anecdótico. el tema está muy bueno, simplemente eso. y canciones como ésta me traen como un poquito de amor por haber nacido en buenos aires, aunque tenga sangre castellana y mallorquina y francesa e italiana y un poco de árabe y otro poco de vasca y no sé cuántas mezclas más. porque sangre sajona no tengo ni un poquito, aunque los ojos claros y el pelo rubio que tengo escondido debajo de la tintura oscura intenten demostrar lo contrario.
yo, argentina? y, no sé.... pero con temas como crimen, de gustavo cerati, parece que sí. (clickée en el título y escuche mientras se pone la celeste y blanca, amiguete)
primero, no me gusta el asado. mirá que lo intenté, mil veces, pero no puedo pasar de un choripancito ocasional. y ni siquiera...
después, hay cosas de "la argentinidad" que me dan mucho pudor, por no decir vergüenza. todo ese marco teórico gigantesco incluido en el paradigma de la viveza criolla, el "cómo lo arreglamos?", la forma de manejar que me exaspera, las gesticulaciones grandilocuentes, el "este país no se arregla hasta que venga alguien que.." (...cumpla las funciones de padre totémico y nos saque la sensación de ser niñitos maltratados y abandonados), la búsqueda de la salvación a cualquier costo, la queja permanente simultánea a la actitud de ovejita que se deja llevar por la nariz a cualquier lado... y podría seguir y seguir, pero este blog no es para eso.
y, finalmente, la música. no es que no me guste, simplemente me cuesta un poco conectarme con ella. y eso me acompleja un poco mucho...
los primeros dos o tres años de mi vida me la pasé durmiendo en camas armadas con sillas en el medio de peñas improvisadas en las casas de los amigos salteños de mis viejos, y la primera tapa de un disco (de vinilo, claro) de la que tengo algún recuerdo es la de mujeres argentinas, de la negra sosa. pero en cuanto tuve voluntad de elegir la música que quería escuchar, el castellano fue cajoneado obscenamente. mientras mis compañeros de la primaria sacudían los pelos con tirá para arriba o pronta entrega o te hacen falta vitaminas, yo aprendía inglés (de verdad, no como me lo enseñaban en el colegio) escuchando a duran duran o a madonna. y cuando empecé a darme cuenta que cantar con gente que me escuchara estaba de lo más bueno, ni me fijé en buscar canciones en castellano. el inglés era más que obvio, y después de un tiempo se sumó el portugués. y hoy en día ya tengo la cara tan dura que a veces me pongo a cantar rammstein o die toten hosen sin entender casi nada de lo que digo...
con los años y las ganas de investigar y de no sentirme tan turista en mi país, le fui dando un poco más de bola a la música nacional. descubrí joyitas como kamikaze o parte de la religión o giros o canción animal, y me di cuenta que lo que me había pasado era que no había encontrado antes la música adecuada. me metí mucho más a ver qué onda con say no more (por una cuestión muy pianística) y spinetta (porque su voz tiene una altura genial para una chica) y me saqué el sombrero mil veces, entre lágrimas de admiración; canté a gritos y me morí de risa en pogos de catupecu y de los kuryaki, tuve la suerte de ver a los natas cuando recién empezaban (los vi en la negra, en el sucucho que estaba al costado de las pistas..... qué lugar, nene, qué lugarrrr), y a babasónicos cuando presentaban trance zomba; siendo preadolescente vi el primer show que dio martín carrizo en su vida (éramos amigos de la playa, jej) y de bastante más grande babeé como una idiota mientras compartía una pizza con antonio birabent (que era amigo del ex de una amiga)... pero, de cantar, ni hablar. definitivamente no me siento cómoda cantando en castellano. de hecho, las veces que pensé en componer, las cosas salían irremediablemente en inglés. meh. ¬¬
pero como todo tiene un final, todo termina (o all things must pass, lo que mejor me suene en el momento), y este blog sirve, antes que nada, para experimentar, decidí que el estigma de turista me lo iba a sacar a golpes de piano y voz. y aranqué con un temita bastante nuevo, que me encantó desde el minuto cero. está bien, debo admitir que lo primero que me pasó por la cabeza cuando lo escuché fue: "qué tema taaaaan mc cartney...!", y creo que eso fue lo que me enganchó. pero bueh, al final eso es anecdótico. el tema está muy bueno, simplemente eso. y canciones como ésta me traen como un poquito de amor por haber nacido en buenos aires, aunque tenga sangre castellana y mallorquina y francesa e italiana y un poco de árabe y otro poco de vasca y no sé cuántas mezclas más. porque sangre sajona no tengo ni un poquito, aunque los ojos claros y el pelo rubio que tengo escondido debajo de la tintura oscura intenten demostrar lo contrario.
yo, argentina? y, no sé.... pero con temas como crimen, de gustavo cerati, parece que sí. (clickée en el título y escuche mientras se pone la celeste y blanca, amiguete)
